La Segunda Guerra Mundial se convirtió en un conflicto global a finales de 1941/principios de 1942, afectando a todos los Estados soberanos del planeta. En el continente americano, la hegemonía estadounidense implicó la construcción de un bloque de poder homogéneo formado por todas las repúblicas latinoamericanas independientes, que han roto sus relaciones diplomáticas con los países del Eje hasta finales de enero de 1942, excepto Argentina y Chile. A partir de entonces, la guerra submarina alemana e italiana contra los Aliados, llevada a cabo en el Atlántico Norte, se extendió hasta las costas del continente americano, afectando a toda la navegación comercial de la región. Su carácter irrestricto explica de modo significativo los momentos de declaración de guerra por parte de México y Brasil. Argentina es excepción a la regla. Sus buques se salvaron salvo algunos ataques. Por eso el país logró mantener su neutralidad. El artículo, con su perspectiva sistémica, se opone a explicaciones internas y personalistas sobre las respectivas declaraciones de guerra y la neutralidad de los países examinados.